Botox

Botox: una forma rápida de deshacerse de las arrugas gestuales

Imagine que nuestra piel es como una tela. Cuando realizamos determinados gestos faciales tan comunes como fruncir el ceño o entrecerrar los ojos, los músculos faciales se contraen y luego se relajan. Las pieles jóvenes -esa tela del ejemplo-, elásticas al no hacer mella todavía los efectos del tiempo, vuelven a recuperar su aspecto terso cuando el gesto se relaja.

Pero si usted coge esa tela y la dobla repetidas veces, verá como en la superficie se empiezan a marcar arrugas que no desaparecen cuando la tela vuelve a su posición original. Es lo que sucede con nuestra piel. A medida que pasan los años, nuestra piel pierde tersura y elasticidad, lo que provoca que estos gestos tan comunes, repetidos hasta la saciedad en nuestra vida cotidiana, comiencen a dejar marcas, arrugas, líneas permanentes que son reflejo de los años y que nos pueden hacer aparentar enfadados o cansados.

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Desde que Estados Unidos aprobara su tratamiento para uso estético en 2002 y España hiciera lo propio dos años más tarde, la Toxina Botulínica Tipo A, más conocida como bótox, es el tratamiento estético facial que más ha aumentado en la última década para eliminar estas inestéticas señales de la edad.

“Esto se debe a la buena relación entre los resultados y la baja frecuencia de efectos adversos. Es un tratamiento eficaz, seguro y bien tolerado, pero es importante que lo administre un experto”, explica la especialista en Dermatología Minia Campos Domínguez, de la Clínica González & Campos. “La toxina botulínica actúa inhibiendo temporalmente la comunicación entre el músculo y el nervio que lo inerva, con el resultado de relajación de dicho músculo”, indica.

Según esta especialista, a efectos prácticos el paciente notará como la aplicación de esta toxina siempre por el profesional titulado “ayuda a armonizar la mímica facial al eliminar los gestos inestéticos que con el tiempo generan arrugas permanentes marcando en una cara una expresión triste o cansada”, señala.

El bótox es el tratamiento ideal como técnica no invasiva de rejuvenecimiento facial en el tercio facial superior, ya que es capaz de eliminar parte de estas arrugas dinámicas (producidas por la contracción de los músculos faciales), de la zona de la frente y el entrecejo, zona donde se encuentran los músculos que fruncen el ceño.

Es importante individualizar cada caso. Se puede tratar el contorno ocular (patas de gallo), el perímetro de la boca el mentón y el cuello.También ha adquirido importancia el llamado ‘efecto lifting’ con botox. Este efecto consiste en aplicar el bótox para debilitar toda la musculatura depresora facial para realzar la musculatura elevadora y conseguir así unos resultados semejantes a los de un lifting.

La toxina es también un complemento de los rellenos de acido hialurónico para las llamadas arrugas estáticas, que son las que aparecen producto de la edad y en reposo del músculo.

“Las arrugas dinámicas se observan normalmente a partir de los 30-35 años. Cuanto antes se comience el tratamiento, mayor será la capacidad de prevenir las arrugas estáticas. Los efectos duran una media de seis meses y son mayores después de varios tratamientos”, recuerda Minia Campos.

El bótox tiene más de 25 años de aplicación médica. Comenzó utilizándose en problemas de estrabismo; pero hoy en día también se utiliza en los campos de la Neurología o de la Dermatología, tratando por ejemplo los problemas de hiperhidrosis (exceso de sudoración severo). Sus efectos se estudian hoy en día en otros campos, como en patologías digestivas.

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“El bótox es una sustancia cuya utilización estética se ha perfeccionado con los años”, reconoce Minia Campos. Tanto que, aplicado siempre por un experto, “el resultado es completamente natural, la mirada se relaja, se gana un aspecto descansado y se eliminan los gestos inestéticos. Hoy en día, especialmente en Europa, se huye de la parálisis completa que producía un efecto poco natural”.

Aplicación del tratamiento y zonas del bótox

En el tratamiento, el médico especialista explorará las marcas faciales del paciente para identificar las causas de las arrugas y realizar el tratamiento más adecuado. Además, el especialista revisará su historial médico, preguntando sobre posibles alergias a la toxina, embarazo, enfermedades neuromusculares y autoinmunes.

El tratamiento con bótox se realiza a través de la inyección con agujas muy finas en el músculo. Es posible aplicar crema anestésica en la zona antes del tratamiento. El pinchazo es prácticamente imperceptible. Los resultados comienzan a notarse a las 24 a 72 horas, aunque el efecto final se hace patente sobre las 1-2 semanas. Es aconsejable realizar una revisión con el profesional después de este período.

La aplicación del tratamiento difiere en función de la zona:

  • Frente: Se actúa sobre el músculo frontal y se inyecta la toxina en pequeñas dosis a cada lado de la arruga, separadas cada inyección un centímetro aproximadamente. Lo más importante de esta zona son las cejas, por lo que el profesional tendrá especial cuidado en dar la forma arqueada de las cejas femeninas y recta en las masculinas.
  • Entrecejo: Se aplican inyecciones en el músculo corrugador y en el músculo procerus, responsables de fruncir esta zona.
  • Zona orbicular lateral (patas de gallo): Para dar un aspecto natural al tratamiento de bótox se buscará únicamente suavizar estas líneas con el fin de mejorar la expresión del contorno de los ojos.
  • Lifting de la zona lateral de las cejas: Aplicado el bótox en el músculo orbicular, responsable de la línea o arruga de expresión, se consigue relajar dicho músculo y levantar la ‘cola’ de la ceja.
  • Labios: aunque los rellenos pueden ser más efectivos para esta zona facial, las arrugas del labio superior e inferior también pueden verse beneficiadas.
  • Comisuras bucales: una dosis muy reducida puede elevar la comisura, normalmente descendida con la edad..
  • Mentón: la finalidad del tratamiento en esta zona es alejar el mentón de la punta de la nariz. Tras la aplicación del bótox el especialista suele aconsejar el relleno como tratamiento complementario.
  • Cuello: la zona media frontal del cuello puede presentar con la edad arrugas en forma de bandas verticales paralelas como consecuencia de la contracción del músculo platisma. Para corregir este efecto el bótox también puede ser aconsejable.

Mitos y preguntas sobre el bótox

Efectos secundarios. El consejo más importante en la aplicación de botox es que el tratamiento lo realice un especialista. Así, y con los avances en esta toxina, las complicaciones son muy raras. Su correcta aplicación puede producir efectos adversos leves como dolor, leve inflamación o pequeños hematomas en la zona aplicada que desaparecen a los pocos días. Raramente puede notarse una cefalea pasajera . Muy raramente aparece caída temporal de cejas o párpados. Se le aconsejará que en las horas siguientes al tratamiento no se frote la zona ni se aplique presión.

¿Es el tratamiento adecuado para todas las caras envejecidas? “No. En algunos casos serán más efectivas otras técnicas, ya sean solas o combinadas. Por ejemplo cuando hablamos de manchas, flaccidez o pérdida de volumen”, explica Minia Campos.

¿Pueden aparecer nuevas arrugas cerca de las zonas inyectadas con botox? Son las llamadas ‘arrugas de compensación’ y aparecen cuando se ha tratado intensamente zonas musculares que quedan totalmente atónicas y fláccidas. Con una buena técnica, los especialistas evitan producir parálisis absoluta en las zonas tratadas, es decir, suavizan su concentración y tratan adecuadamente los pares de músculos agonistas y antagonistas para que no aparezcan las arrugas de compensación.

¿Cuántas veces se pude poner una persona bótox? Los efectos del bótox son temporales y duran unos seis meses de media. Una persona puede ser tratada las veces que necesite a lo largo de su vida. Las aplicaciones repetidas consiguen corregir ciertos hábitos gestuales y eliminan progresivamente las arrugas marcadas a lo largo de los años.