Cáncer de piel

Cáncer de piel: evita que el sol sea enemigo de tu piel

Seguramente habrá oído mil veces aquello de que ‘la piel tiene memoria’. Es cierto. Cómo tratemos a nuestra piel y lo desprotegida que la dejemos ante los rayos solares u otras fuentes de radiación ultravioleta, como las famosas cabinas de bronceado, pueden pasarnos factura más adelante.

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) preveía en una de sus últimas campañas de concienciación que, en los tiempos actuales, una de cada seis personas desarrollaría algún tipo de cáncer de piel, por lo que las estadísticas hacen de este tumor que sea uno de los cánceres más frecuentes. Su incidencia tiende a triplicarse cada década.

El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en cualquiera de las capas de la piel. Aunque existen diferentes tipos, se pueden dividir en dos categorías: el melanoma y el cáncer de piel no melanoma (como el carcinoma de células escamosas, epidermoide o espinocelular y el carcinoma de células basales o basocelular).

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Como explica la especialista en Dermatología Minia Campos Domínguez, de la Clínica González & Campos, “el tipo no melanoma se deriva casi siempre de las células más abundantes en la epidermis, llamadas queratinocitos, como es el caso del carcionoma epidermoide. En general tiene menor agresividad que el melanoma”.

Dentro de este tipo se engloba también el carcinoma de células basales, que es particularmente frecuente en la raza caucásica y representa alrededor del 75% de todos los tumores cancerosos de la piel. No tiene prácticamente ninguna capacidad para dar metástasis aunque puede ser invasivo localmente por su crecimiento lento pero progresivo.

El cáncer cutáneo no melanoma aparece con más frecuencia a partir de los 50 años en zonas que han estado especialmente sometidas a los rayos solares, como en la cara o el cuello. Su prevención pasa por cambiar los hábitos de exposición solar.

Por su parte, el melanoma es un tumor maligno derivado de los melanocitos, las células que producen la melanina, el pigmento de la piel. “La malignización de estas células implica alteraciones moleculares que facilitan las metástasis y las hacen más resistentes a la quimioterapia que otras células cancerosas de otros tumores. El melanoma es menos frecuente pero más grave. Si se diagnostica pronto, su pronóstico mejora sustancialmente”, indica Minia Campos.

En cuanto a la prevención de este tipo de carcinoma vuelve a ser imprescindible la correcta protección contra los rayos ultravioletas, evitando exposiciones prolongadas y quemaduras. El principal responsable del melanoma es la radiación ultravioleta, fundamentalmente por exposición inadecuada al sol o a otras fuentes artificiales, como las lámparas bronceadoras.

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Tratamiento para el cáncer de piel

Dependiendo del tipo de cáncer, encontramos a día de hoy un abanico importante de tratamientos para afrontarlo, aunque como en cualquier enfermedad, la prevención y un diagnóstico precoz mejoran cualquier resultado:

Cáncer de piel no melanoma

  • Tratamiento quirúrgico: es la técnica más utilizada para este tipo de carcinomas. En tumores superficiales la curación se consigue en el 92% o más de los casos. Cuando el tumor tiene una invasión en profundidad o afectación ganglionar regional la extirpación quirúrgica consigue la curación en el 72% de los casos. Aquí podemos encontrar la escisión simple, donde el tumor y una porción de tejido circundante se extirpan mediante bisturí; criocirugía, en la que se utiliza nitrógeno líquido para congelar y así destruir las células malignas, pero actualmente solo se utiliza par lesiones precancerosas; y la cirugía de Mohs, procedimiento por etapas controlado al microscopio que se emplea sobre todo en carcinomas basocelulares con alto riego de recidiva.
  • Quimioterapia: cuando se aplica de forma tópica los fármacos llegan a las células más cercanas de la superficie de la piel por lo que este modo de empleo se utilizará sólo para las condiciones premalignas. Si el cáncer se encuentra en una etapa avanzada se empleará la quimioterapia sistémica, es decir, aquella que llega a todas las partes del organismo.
  • Radioterapia: Consiste en el empleo de rayos de alta energía, como rayos X, para destruir o disminuir el número de células cancerosas. Es un buen tratamiento para carcinomas pequeños, localizados, y para personas mayores a los que no les esté bien indicado un tratamiento quirúrgico.
  • Tratamiento tópico: en este apartado nos encontramos con tres efectivos tratamientos como son el 5-fluorouracilo en crema, útil para las queratosis actínicas (pequeñas zonas elevadas y ásperas de la piel que han estado expuestas mucho al sol), los carcinomas in situ y los carcinomas superficiales. Otro tratamiento es el imiquimod en crema, igualmente efectivo para las queratosis actínicas y para los carcinomas basocelulares superficiales; y la terapia fotodinámica, que puede permitir la destrucción selectiva de los carcinomas cutáneos superficiales.

Cáncer de piel melanoma

  • Tratamiento quirúrgico: como en el anterior tipo de carcionomas, hablamos de una técnica primordial como tratamiento. Los estadios localizados del melanoma tienen unas posibilidades elevadas de ser curados con cirugía. El empleo de ésta para los diseminados se utilizará con intención paliativa, es decir, para disminuir los síntomas.
  • Inmunoterapia: se trata de estimular al sistema inmune con la finalidad de que pueda actuar más eficazmente en su lucha contra la enfermedad. Entre los diferentes tipos de terapia biológica se puede nombrar el interferón.
  • Quimioterapia: aunque aisladamente no es el tratamiento más eficaz, utilizado junto a otras técnicas es eficaz. Sin embargo, ya hay grandes novedades que son el ipilimumab y el vemurafenib, dirigidos frente a dianas moleculares específicas.
  • Radioterapia: controla el dolor en casos de metástasis óseas y palia los síntomas en el cerebro o en la médula espinal.

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Preguntas frecuentes

La dermatóloga Minia Campos contesta a alguna de las preguntas más repetidas en su consulta:

  • ¿Cuándo es necesario ir al dermatólogo para prevenir o diagnosticar tempranamente el cáncer de piel?

Detección precoz del melanoma: 

-Control anual de nevus (lunares) en los casos con muchos nevus o con pocos nevus pero de características peculiares. El médico general o dermatólogo pueden determinar qué personas necesitan el control anual de nevus y la derivación a Dermatología.

– Consultar al dermatólogo cuando algún lugar aumente rápido de tamaño, cambie de color o de forma, sangre o aparezca de la nada en pocos meses.

Detección precoz del cáncer de piel no melanoma: 

En personas con daño actínico intenso (piel lesionada por el sol recibido a lo largo de toda la vida) sería recomendable una revisión anual a partir de la sexta década de la vida. Este grupo de riesgo debe consultar ante cualquier bulto o zona escamosa que les aparezca en cualquier zona del cuerpo expuesta al sol.

  • ¿Hay alguna edad de riesgo para sufrir alguno de estos tipos de cáncer? El cáncer de piel no melanoma suele aparecer aparecer a partir de los 50 años. Los melanoma puede presentarse más temprano.
  • ¿Hay que protegerse la piel también en invierno? ¿Cómo? En las zonas expuestas hay que aplicarse también protector solar en invierno, aunque hay que recordar que en España debemos recibir diariamente el equivalente a 15 minutos de sol en cara y manos  para sintetizar la cantidad de vitamina D que necesitamos.