Carillas

Carillas: la solución para lucir la sonrisa perfecta

Cuando en nuestros dientes existe alguna imperfección o han perdido su blancura natural es común ver como muchas personas optan por taparse la boca al hablar o evitan sonreír. Esto termina haciendo mella en nuestra autoestima, ya que muchas veces nos incapacita para mantener una relación natural con nuestros interlocutores. Además, la apariencia defectuosa de nuestra sonrisa puede ser un toque de atención para que prestemos mayor atención a nuestra salud bucodental.

Para mejorar nuestra estética bucal uno de los tratamientos más demandados son las llamadas carillas, láminas finas que se adhieren fuertemente a la pieza dental cubriendo la cara frontal del diente. Entre sus principales ventajas cuenta con que es uno de los tratamientos estéticos bucales menos agresivos, más sencillos, duradero, no doloroso y que presenta unos resultados excelentes.

Las carillas se utilizan habitualmente para ocultar anomalías dentales tales como dientes desgastados, piezas astilladas o rotas, dientes mal alineados, rotados, tamaño de las piezas, cierre de espacios interdentales y, en muchas ocasiones, se demandan para corregir dientes descoloridos.

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Hay que tener en cuenta que existen numerosos factores que van desgastando el esmalte de los dientes, tales como el tabaco, bebidas como el café, el té, los refrescos o el vino, ciertos medicamentos o problemas dentales como la fluorosis (exceso de flúor) o falta de calcio.

Para corregir este antiestético problema, la odontología ofrece diferentes tratamientos, como por ejemplo el blanqueamiento dental o las carillas. Será el especialista el encargado de explicarle cuál es la técnica más efectiva para cada caso, ya que el tratamiento dependerá tanto de la coloración como de las causas de la decoloración. Como explica Silvia Méndez, odontóloga de la clínica González & Campos, “hay que tener en cuenta diferentes factores, como la coloración y causas de la decoloración, pues, por poner un ejemplo, a veces los blanqueamientos son muy difíciles de conseguir en ciertos tipos de manchas, como las causadas por tetraciclinas [un tipo de antibiótico]”.

Pero si existe un problema de salud bucodental, antes de valorar el mejor tratamiento para volver a lucir una sonrisa perfecta, nuestros especialistas determinarán y le aconsejarán el mejor tratamiento previo que solucione el problema también en términos de salud.

Tipos de carillas

Se pueden distinguir dos tipos de carillas dentales: de porcelana o de composite. Como explica Silvia Méndez, no es que unas sean mejores que otras, si no que “dependerá de las necesidades de cada paciente, por lo que es el odontólogo el que deberá elegir, tras un estudio previo, cuál es la más indicada en cada caso”.

Carillas de composite: Se trata de finas láminas de un material derivado de la resina (composite) que imita de forma mimética al diente. Este material, del mismo color que el diente, se adhiere a la pieza dental y se va modelando para dar la forma deseada. Está indicado en casos leves de dientes con formas o tamaños irregulares, astillados, dientes rotos o con espacios oscuros entre unos y otros.

Algunas de sus mayores ventajas respecto a las carillas de porcelana son que es un tratamiento reversible; no necesita tallado dental o por lo menos en menor medida; se puede realizar en una sola sesión y, dependiendo del caso, necesitará anestesia o no.

Puede durar hasta 15 años, pero necesita revisiones periódicas al especialista pues requieren de un mínimo mantenimiento.

Carillas de porcelana: este tipo de carillas son unas finas láminas de porcelana, de entre 0,3 a un milímetro de espesor, hechas a medida en un laboratorio que proporcionan tanto el aspecto natural de los dientes como la fuerza y resistencia comparable al esmalte del diente natural.

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El tratamiento con carillas de porcelana se suele realizar en dos sesiones. Tras el estudio previo, el especialista necesitará tallar o retirar una parte pequeña del esmalte original del diente para que encaje perfectamente la carilla de porcelana y pueda realizar las funciones normales del diente. En la primera sesión, tras rebajar ese poco de grosor del diente, se tomarán las medidas para que se realicen las carillas en el laboratorio. En una segunda sesión, se cementa la carilla.

Las carillas de porcelana son una excelente opción en situaciones donde el diente original se ha decolorado o tiene problemas en la forma y contornos. También es una buena alternativa para dientes fracturados, para cerrar huecos entre piezas dentales y para algunas situaciones en las que la posición de los dientes se ve comprometida y hay problemas menores de mordedura.

El tratamiento con carillas de porcelana es irreversible y se necesita de anestesia en la zona. Su principal ventaja, además de no notarse la diferencia entre dientes naturales y con carillas, es que son más resistentes que las carillas de composite, no van perdiendo brillo ni color, y las manchas productos del tabaco o ciertas bebidas no hacen mella en este material.

¿Qué hay que saber sobre las carillas?

¿Cuánto duran las carillas? Según explica la odontóloga Silvia Méndez, “las carillas de porcelana, correctamente colocadas y con buenos hábitos pueden durar de 15 a 20 años. Por su parte, las de composite tienen una vida útil menor, de 10 a 15 años, generalmente y, a veces, su regeneración pasa por un tratamiento de la superficie de las carillas, no por un cambio total. Eso sí, luego hay que individualizar cada caso”, afirma.

¿Necesitan cuidados especiales? En principio no se necesita un cuidado especial por llevar carillas, siendo aconsejables los cuidados normales que se tiene que tener con los dientes naturales, como por ejemplo una correcta higiene bucal.

Las carillas de composite, además, no son tan resistentes como las de porcelana y su ‘vida’ dependerá de su correcta utilización. A diferencia de las carillas de porcelana, los pacientes que lleven las de composite necesitarán visitas periódicas a su odontólogo tras su implantación y son más susceptibles a ir desgastándose, perder brillo o pigmentarse con el paso del tiempo, algo que se acelera con hábitos como el tabaco o determinadas bebidas.

¿Se pueden caer o romper? Es extremadamente difícil que una carilla se caiga si ha sido correctamente adherida. Lo mismo se puede decir de las fracturas. En las carillas de composite se utiliza un adhesivo muy fuerte y son muy resistentes a la fricción. En el caso de las carillas de porcelana, pasa exactamente lo mismo. En el caso de que ocurriera habría que volver a hacer una carilla nueva.