Hiperhidrosis

Adiós a la sudoración excesiva

Mientras realizamos nuestras actividades diarias, y especialmente ante determinadas condiciones climáticas y el desarrollo de actividades físicas, nuestro cuerpo suda. Esta función es esencial para nuestro organismo, ya que gracias a ella el cuerpo regula su temperatura, ayudando a mantenernos más frescos cuando hace mucho calor, realizamos actividad deportiva o en determinadas situaciones de estrés, miedo o enfado.

Sin embargo, este fenómeno natural supone para una parte de la población un problema que afecta tanto a nivel físico como emocional y se produce cuando el cuerpo no es capaz de regularse correctamente produciendo una sudoración excesiva, lo que en términos médicos se llama hiperhidrosis.

La hiperhidrosis se caracteriza por un exceso de sudor sin necesidad de que existan desencadenantes tales como el clima o la actividad física. El impacto en la calidad de vida de los que sufren este trastorno es muy importante, ya que en algunos casos los pacientes pueden llegar a mojar el papel cuando escriben a mano o rechazan estrechar la mano, lo que lleva a problemas en el ámbito social y de autoestima. Además, la situación empeora en situaciones de estrés –que puede general el mismo trastorno- o al hacer ejercicio.

Pero, ¿cómo y por qué se produce? La sudoración es controlada por el sistema nervioso autónomo, esa parte del sistema nervioso que se encarga de las acciones involuntarias. Precisamente por ello, de forma no controlada, las glándulas sudoríparas –concentradas principalmente en axilas, pies, cara y manos- inician la transpiración y regulación de la temperatura corporal mediante la evaporación del sudor.

En el caso de las personas afectadas de sudoración excesiva, estas glándulas están más activas de lo normal, por lo que producen más sudor del necesario. Todavía no se saben las causas, aunque en algunos casos se apunta a factores hereditarios. De todas formas, es importante que el exceso de sudoración se consulte con un experto en Dermatología, ya que este especialista realizará el diagnóstico preciso para saber si el problema viene por este descontrol del sistema nervioso autónomo o producto de otros factores.

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Existen diferentes tipos de hiperhidrosis y en diferentes grados. Cuando afecta a las palmas de las manos, los pies, axilas y cara, se denomina hiperhidrosis primaria o focal y se calcula que afecta entre el 2% al 3% de la población mundial. Aparece en la infancia o la pubertad y, generalmente, otro miembro de la familia también sufre este problema.

Por su parte, la hiperhidrosis secundaria puede aparecer en cualquier momento de la vida y se asocia a infecciones, menopausia, cáncer, ingesta de fármacos u otras afecciones médicas.

¿Cuáles son los tratamientos para la hiperhidrosis?

La dermatóloga Minia Campos Domínguez, de la Clínica González & Campos, comenta los diferentes tipos de tratamientos, dependiendo de la severidad del trastorno.

  • Antitranspirantes. Son los tratamientos más tópicos.  El antitranspirante bloquea los conductos de las glándulas sudoríficas y así regulan el flujo de sudor. Para ello, los antitranspirantes cuentan con sales de aluminio o de zirconio y alcohol. Existe gran variedad de antitranspirantes: en spray, roll-on, etc. Su principal problema es que su uso excesivo puede llevar a rojeces y picores en la zona.

No se han de confundir con los desodorantes, cosméticos que tienen como principal función oler bien, para lo cual contienen una fragancia y muchas veces alcohol -etanol- que enmascaran el mal olor. Estos productos, al contrario que los antitranspirantes, no influyen en la transpiración.

  • Iontoforesis. Es una pequeña máquina domiciliaria en la que se pueden introducir las plantas de los pies o las palmas de las manos que se meten en agua y luego se pasa una corriente eléctrica baja a través de ésta. La electricidad se incrementa gradualmente hasta que el paciente sienta una ligera sensación de hormigueo. Al movilizar los iones de sodio en esta solución acuosa se penetra en las glándulas sudoríparas y, sin saber todavía muy bien cómo, se bloquea temporalmente los conductos sudoríparos.
  • Toxina botulínica (Botox). La Toxina Botulínica Tipo A actúa de forma selectiva y temporal sobre la glándula sudorípara. La sudoración a través de las glándulas afectadas por la toxina queda inhibida. No elimina el mal olor porque no actúa sobre las glándulas responsables de este. Su principal ventaja es su eficacia, aunque es un tratamiento temporal, que dura unos seis meses.
  • Simpatectomía torácica endoscópica (STE). En casos más graves en los que el resto de tratamientos no han surgido efecto se realiza este procedimiento quirúrgico con el que se cierra la señal que le ordena al cuerpo sudar excesivamente. Su principal ventaja es que es eficaz, pero cuenta también con sus inconvenientes, como la dificultad de revertir la operación en caso de no quedar satisfecho, la utilización de anestesia general o el riesgo de efectos secundarios como la hiperhidrosis compensatoria, es decir, sudoración en otras zonas del cuerpo.

Hiperhidrosis: preguntas frecuentes

Vida normal. Hay que tener en cuenta el nivel de severidad de la hiperhidrosis y el tratamiento que se utilice. En trastornos leves y dependiendo del ritmo de vida diaria y la cantidad de ejercicio, con una o dos veces de aplicación diaria es suficiente.

En el caso de la iontoforesis, su mayor problema es que se requieren de entre tres a seis sesiones semanales y los resultados dependen de las dosis, además de que sus efectos son limitados, por lo que muchos pacientes se desaniman.

Por su parte, el efecto del Botox suele notarse principalmente al tercer o cuarto día y es un método muy eficaz, aunque temporal, con una media de unos seis meses de duración.

En cuanto a la cirugía, el paciente puede volver a su casa en el mismo día de la operación y a los pocos días puede volver a hacer su vida diaria, eso sí, con mayor calidad de vida.

¿Qué es la sudoración compensatoria y con qué procedimientos aparece? Este efecto secundario sólo se da en algunas ocasiones tras la cirugía, pero no en el resto de tratamientos. Se trata  de una redistribución de la transpiración en el resto del cuerpo –por ejemplo tronco o extremidades- aunque mucho menos molesto e intenso que los síntomas iniciales. Este efecto es completamente imprevisible y puede desaparecer espontáneamente o persistir de forma indefinida.

En el caso del Botox, ¿se suda más si se deja de aplicar? No, no existe efecto rebote.