Otoplastia

Otoplastia: las orejas que siempre quiso tener en una simple cirugía

Taparse las orejas con el pelo o evitar peinados como coletas o trenzas que las dejen al descubierto suelen ser conductas normales en muchos pacientes que no se sienten cómodos ante la forma o tamaño de sus orejas.

Las partes prominentes de nuestra anatomía, como es el caso de nuestras orejas, se hacen más evidentes cuando no están estéticamente proporcionadas al resto de nuestro rostro, lo que puede provocar un fuerte golpe a nuestra autoestima.

Para evitar los problemas psicológicos que pueden producir estos defectos podemos recurrir a la otoplastia, el procedimiento quirúrgico capaz de remodelar y reposicionar una o ambas orejas para armonizar el contorno facial.

Con esta cirugía, rápida y sencilla normalmente, se corrigen algunos defectos tan comunes como las orejas prominentes –más comúnmente conocidas como ‘de soplillo’-; orejas demasiado grandes o pequeñas; orejas caídas, aquellas que por un defecto genético dan a este órgano un aspecto caído o torcido; orejas de sátiro, donde por un problema hereditario éstas tienen un aspecto aplastado y puntiagudo en su parte superior; o en copa, donde la parte superior de la oreja es más grande de lo normal y está contraído.

La otoplastia se puede realizar a partir de los cuatro o cinco años, edad en la que las orejas ya han finalizado prácticamente su crecimiento. “Además los beneficios de una cirugía temprana son dobles: por una parte la técnica es más sencilla, al ser un cartílago más maleable. De otra parte, una corrección temprana permite al niño evitar burlas y comentarios crueles en el colegio”, explica el doctor Sergio González, especialista en Cirugía Maxilofacial de la Clínica González & Campos.

Pero para esta cirugía no hay límites de edad y cada vez son más los adultos que se animan a pasar por quirófano, consiguiendo similares resultados a las operaciones en niños y sin que exista ningún tipo de riesgo añadido por la edad. Además, la cicatriz resultante queda camuflada detrás de la oreja, tras una operación bien hecha y siguiendo las indicaciones del especialista, los resultados son permanentes y, por supuesto, no afecta a ninguna función auditiva. En raras ocasiones es necesario algún retoque con posterioridad a la primera intervención.

Gorgeous blonde on white background hiding her ears

Técnicas comunes de la otoplastia

Hay diversas técnicas quirúrgicas dependiendo tanto del problema a corregir como del grado de afectación de este problema en la oreja. Sin embargo, algunas de las más comunes que el cirujano aplicará son:

Modificación de la forma de la oreja para evitar problemas como las conocidas orejas de soplillo o las de asa. Por ejemplo, mediante el debilitamiento y/o resección (extirpación) de partes determinadas del cartílago que permitan esta modificación.

Si no hay exceso de cartílago se pueden utilizar técnicas de raspado y suturas para modelar la oreja y aproximarla a una posición natural.

Cuando el reborde auricular no se encuentra plegado y da un aspecto de oreja plana, la otoplastia permite recrear el pliegue del hélix mediante una incisión que queda escondida en dicho reborde y la colocación de suturas externas que luego son retiradas.

En ocasiones, el tamaño de la oreja puede ser el correcto, pero los lóbulos pueden estar rotados o girados. En estos casos se puede modelar el lóbulo con una pequeña incisión escondida y que pasa desapercibida tras dicho lóbulo.

A veces, más que el despegamiento o no de la oreja, lo que preocupa son que éstas sean demasiado grandes. Para corregir estos defectos, existen técnicas que permiten la reducción total o parcial de la oreja mediante la extracción de partes no deseadas del cartílago y la piel y posterior remodelación de la oreja para dotarla de un aspecto natural.

Pasa lo mismo con lóbulos demasiado grandes en relación con el resto de la oreja (algo frecuente en personas mayores), pudiendo disminuir el tamaño de estos lóbulos para dotar a la oreja de un aspecto joven y natural.

Además, como explica el doctor Sergio González, especialista en Cirugía Maxilofacial de la Clínica González & Campos, “muchas veces los pacientes presentan una combinación de varios problemas, en mayor o menor grado, por lo que cada persona requiere de una técnica personalizada”.

La otoplastia paso a paso

  • Preoperatorio: en la primera consulta con el cirujano maxilofacial, éste analizará la forma y tamaño de las orejas a intervenir, explicándole las posibles correcciones, los resultados realistas tras la operación y la mejor técnica para conseguirlos. Asimismo, en los pacientes fumadores se les pedirá que días antes dejen este hábito, ya que los tejidos necesitarán aportaciones extras de oxígeno para regenerarse con mayor rapidez y la cicatrización será mejor.
  • Cirugía: dependiendo del problema concreto a resolver, el cirujano elegirá una técnica u otra. En cuanto a la anestesia, el doctor González recuerda que dependerá del “grado de colaboración del paciente, siendo habitual utilizar anestesia general en niños y local en los adultos”. Este tipo de operaciones suele tener una duración media de unas dos horas, aunque dependerá de cada caso, y no requiere ingreso, ya que en los casos de anestesia general se consigue el alta a las pocas horas.
    • En las operaciones con incisión, generalmente se desinfecta la zona a intervenir y se infiltra la anestesia. Seguidamente, se realiza una incisión en la parte posterior de la oreja para dejar a la vista el cartílago y proceder a esculpirlo, limarlo y doblarlo hacia atrás. En ocasiones, puede ser necesario extirpar una parte del cartílago para obtener una oreja más natural. Por último, se reseca el posible exceso de piel, se sutura dejando la cicatriz disimulada tras la oreja y se coloca el vendaje.
    • Cirugía sin incisiones u otoplastia con hilos: en las intervenciones en las que se pretende una remodelación sencilla de la oreja en cuanto a su forma y contorno se realiza este tipo de cirugía en la que se puede plegar el cartílago sin necesidad de incisiones, a través de diferentes suturas. En este proceso, se comienza igualmente desinfectando e infiltrando la anestesia. Después, se debilita el cartílago en determinados puntos mediante pequeñas punciones y se colocan las suturas de manera subcutánea para plegar el cartílago y para aproximar la oreja la mastoides (proyección redondeada del hueso temporal localizado detrás del conducto auditivo externo) y, por último, se colocará un poco de pomada antibiótica en los lugares de las punciones. El Dr. Sergio González Otero es un conocido experto en la técnica descrita por el Dr. Michael H. Fritsch.
  • Postoperatorio: nada más finalizar la cirugía, se coloca un vendaje alrededor de la cabeza. Dependiendo del caso que se haya tratado, en unos días se cambia este vendaje por una cinta más ligera que ayude a mantener pegadas las orejas mientras cicatrizan los tejidos. Los pacientes con deformidades menores no necesitan esta cinta.

Aunque los resultados definitivos no se pueden valorar consecuentemente hasta pasados unos tres meses, la vuelta a la rutina tanto en niños como en adultos se comienza alrededor de la primera semana tras la operación. Eso sí, sobre todo los más pequeños tendrán que evitar movimientos bruscos, por lo que deberán tener cuidado con los deportes y juegos que puedan influir en la correcta cicatrización de los tejidos.